Las ONGD ante su precipicio

“No hay peor ciego que el que no quiere ver”

Llegué al mundo de las ONGD por accidente, igual que un paracaidista que aterriza tras las filas enemigas empujado por una racha de viento descontrolada. Agazapado tras los arbustos, con ganas de ser útil, empecé a analizar la situación, a escuchar y en la medida de mis posibilidades a pensar alternativas.comic

Churchill dijo en una ocasión que el “problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles sino importantes” y creo que ese problema sigue persistiendo en la actualidad, en la gran parte de los ámbitos y también en el de las ONG’s. Eso, junto con aquel conocido símil de la rana en un puchero de agua puesto al fuego.

En España existen más de 2.000 Organizaciones No Gubernamentales dedicadas a la cooperación internacional y ayuda al desarrollo (ONGD) inscritas en el Registro perteneciente a la Agencia Española de Cooperación. Organizaciones todas ellas cuya labor es impagable, absolutamente necesaria y silenciosa, luchando por objetivos que deberían estar arraigados en el ADN del ser humano pero que se olvidan con facilidad o se sitúan en la escala de prioridades por detrás de muchos otros. De esas instituciones muchas son pequeñas y medianas que aportan su grano de arena, su esfuerzo, su pasión, su ilusión por un mundo un poquito mejor. El Dr. Enrique Rojas, psiquiatra, dijo hace poco que “una (persona) se hace vieja cuando sustituye sus ilusiones por sus recuerdos, cuando mira más hacia atrás que hacia delante”. Intuyo que esta frase no sólo es válida para las personas.

Las sociedades y países desarrollados avanzan a un ritmo frenético y cada vez será mayor la distancia con aquellos otros necesitados de cooperación. Mientras, gran parte de las instituciones de cooperación siguen mirando por el retrovisor, enmarañadas en sus crónicos problemas. Siempre se pueden encontrar para todo excepciones (a veces incluso excusas) pero por lo general y desde la visión – quizá no del todo acertada, con falta de matices o incluso equivocada – del paracaidista, llevan siendo desde hace tiempo los mismos problemas.

Finanzas que hacen agua…

Sin duda el acceso a los recursos financieros es uno de los principales problemas. Utilizando cifras del reciente informe de la Coordinadora de ONGD (ver aquí) los fondos públicos (datos 2015) ascendieron a 199 M€, lo que supone solo en un año un descenso superior al 42%, mientras que los fondos privados han supuesto 300M€, experimentando un crecimiento del 8%, insuficiente para la debacle de los fondos públicos. De hecho, en términos globales el total de fondos concedidos se ha reducido en más de 120M€ (20%) en un solo año. f_privada

La mitad de los fondos privados provienen de cuotas de asociados, un 30% de donaciones de carácter puntual y menos de un 9% de entidades empresariales a través de figuras de patrocinio, ayudas y convenios, que prácticamente ha quedado estancado. La venta de productos (comercio justo principalmente) no llega a los 10M€. Por f_publicala parte pública, la Administración Central, Autonómica y Municipal aporta el 43% de su parte (85M€) muy por debajo del ámbito internacional (113M€). En definitiva, no me equivocaría mucho si dijera que las fuentes de financiación se resumen en las 3F’s: friends, familly & fools

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La evolución entre 2008 y 2015 muestra el camino hacia el precipicio. Siguiendo con el mismo informe, los fondos públicos se han reducido en más de un 44% (357M€ vs 198M€) mientras que los privados “solo” se han incrementado en un 12% (267M€ vs 299M€). Esto unido a otros datos significativos: reducción de 1.500 empleos, estancamiento de empresas que dan apoyo periódico, apoyo social amplio (+20.000 voluntarios), una base social de más de 2,4 millones de personas y empresas y 3.600 proyectos de desarrollo. ¿Qué está ocurriendo?evol_fondos

… y otros problemas de hondo calado

No todo se reduce a un problema de financiación. Existen otros, igual o más graves que ponen a estas instituciones al borde del abismo:

  1. Reducida credibilidad: han sido muchas las experiencias negativas (fraudes, engaños, estafas…) y cada vez que aparece una nueva es un nuevo boquete en la línea de flotación de estas instituciones. Es poco usual conocer el verdadero destino de los fondos y donaciones ni cuánto es el importe neto que finalmente llega a los proyectos y la parte que se pierde por el trayecto.
  2. Tamaño y personalismos: gran parte de estas instituciones son de reducido tamaño y de enorme individualismo de sus fundadores y gestores. En algunos casos incluso atendemos a “proyectos propietarios”. Curiosamente en su ADN está la cooperación, pero son pocas las que cooperan entre ellas para multiplicar el impacto de su actividad. Respetando las creencias y valores de unas y otras y que éstos no se conviertan en un muro, es necesario su cooperación y abordar conjuntamente proyectos de desarrollo. Hacer una llamada al concepto de “creación de valor compartido” (Porte y Kramer, 2011) y la obtención de economías de escala que haga incrementar las opciones de financiación.
  3. Falta de gestión eficiente: el tamaño, los egos y la reducida capacidad de financiación no permite a estas instituciones atraer y profesionalizar la gestión, aplicando fórmulas existentes en el mundo de la empresa que busquen la eficacia y eficiencia, sobre todo cuando nos enfrentamos a un entorno VUCA – volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad – que lo transforma todo rápidamente, y que, sin excepción, sufrimos y ampliará todavía más el gap entre las sociedades.
  4. Ausencia de innovación tecnológica aplicable a estas instituciones

Pero, de igual forma, hay noticias buenas. El concepto de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) sigue creciendo. Quizá hasta ahora sigue siendo más una herramienta de maquillaje y de marketing – gestionada desde las áreas de comunicación – pero poco a poco y en mi opinión, cada vez más, se incorporará como variable fundamental de los procesos de definición estratégica del mundo empresarial.

Como expresó M. Porter y M. Kramer se “requieren líderes y ejecutivos que desarrollen nuevas habilidades y conocimientos, con una mirada mucho más profunda de las necesidades de la sociedad, una mejor comprensión de las verdaderas bases de la productividad de la compañía y la capacidad de colaborar entre los entes con y sin fines de lucro” (…) “A medida que los gobiernos y las ONG empiecen a pensar más en términos del valor (compartido), forzosamente crecerá su interés en colaborar con las empresas”

La pregunta es …. ¿pueden las ONGD salvar el precipicio al que se dirigen? ¿Existiría alguna fórmula que permitiera unir sobre un mismo concepto cuatro “mundos” diferentes pero complementarios y necesitados unos de otros? ¿Habría alguna mcuatro_mundosanera de unir el mundo de las ONG (con sus necesidades y problemas), el mundo financiero, el mundo tecnológico y el mundo de la nueva RSC? Y al unirse … ¿conseguir que esos problemas de credibilidad, recursos financieros escasos, gestión ineficiente, cooperación y tecnología puedan superarse?

Propongo una idea, quizá ingenua a los ojos de los expertos, no exenta de críticas y dificultades, pero que está funcionando en otros ámbitos. Lo hago abiertamente para quien quiera colaborar conmigo.

Se llama Proyecto Vi3 y no es otra cosa que una plataforma tecnológica (online-offline, encarnada en una fundación) que permita: (i) dar una mayor visibilidad a los proyectos de las diferentes ONG’s (parte online) pero a la vez (ii) permita “certificar” los proyectos -y resalto proyectos y no ONG’s- (parte offline) desde el punto de vista de impacto económico, social, medioambiental, de género … de manera transparente en su organización, protocolos y seguimiento, gratuita para las organizaciones, otorgando información veraz y feedback al financiador, antes, durantpropuestavalore y después de la ejecución de los proyectos y, a ser posible, buscando economías de escala derivadas de la cooperación de diferentes ONG´s.

Una plataforma escalable, sectorizada, que acerque proyectos de desarrollo a la estrategia de RSC de las empresas y que realmente aporte valor a las dos partes, organizaciones y financiadores, y donde la credibilidad de los proyectos no esté en duda.

Pongo la idea en común, abierta a todo el mundo y si quieres colaborar conmigo en su desarrollo, adelante, únete. Ponte en contacto conmigo y trabajemos juntos. Ya hay un camino iniciado.

 

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo” (E. Galeano)

 

 

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