222 sonrojos

Uno por millón.

No me interesa el futbol, lo reconozco. Debo ser de los pocos y mis hijos no lo entienden. Ni como deporte ni como el nuevo circo-espectáculo. Como deporte siempre me ha parecido soso, sin mucha emoción, lento y me cuesta aguantar los 90 minutos en un estadio o frente a un televisor. Si acaso, mirar de vez en cuando por encima de las gafas. Pero respeto a los apasionados del futbol y del deporte. Y como espectáculo deportivo de equipos prefiero otros, como el baloncesto. Más vivo, más rápido, más equipo, más lucha de iguales, más respeto. Hace mucho tiempo que fui por última vez a un estadio de futbol y allí con uno de mis hijos, asistí a la transfiguración del aficionado; el espectáculo estaba más en las gradas, a mi alrededor, que en el campo. Antes del inicio del partido, todos parecíamos aficionados sensatos que saludan educadamente a sus vecinos de localidad y comentan brevemente la situación. Una vez iniciado el partido, sus primeros lances y los primeros errores de arbitraje, muchos de aquellos vecinos se transformaron. Las frases educadas y amables desaparecieron de sus bocas y fueron sustituidas por …. ¿cómo explicarlos? Insultos, exabruptos, ofensas, burlas, palabrotas, ordinarieces …. acompañados de gestos, gritos, oprobios tanto para los jugadores del equipo contrario, sus aficionados pero curiosamente también para los jugadores del propio equipo. Y por supuesto para el señor árbitro. No tenía manos para tapar los oídos de mi hijo y solo había que ver lo que sus ojos me expresaban.

Asumo que para muchas generaciones actuales de chicos, los futbolistas son modelos y ciertamente, me preocupa. Y a este hecho ha de añadirse que ese espectáculo deportivo ha batido un nuevo record. La ingenua pregunta que me hago es, ¿cómo es posible que un jugador de futbol tenga un precio de 222 millones de euros?image001

 

Está claro que el precio no es otra cosa que lo que alguien esté dispuesto a pagar por algo y mis dudas no son económicas, no van ligadas a la probabilidad de rentabilizar esa inversión (o gasto, según se mire) en un horizonte temporal limitado a unos pocos años. Eso se lo dejo a los expertos, que también en esto los habrá.

Mi pregunta es mucho más ingenua. Tres patitos, 222 millones de euros, es una inmensa fortuna que alguien decide invertir (o enterrar) en comprar un jugador y con ello seguir alimentando la espiral de un modelo viciado. Y al conocer la noticia no he podido impedir hacer algunas equivalencias rápidas de utilización alternativa de ese patrimonio. Por ejemplo

  • Atender a más de 5,5 millones de niños desnutridos durante un año
  • Lograr que más de 1,8 millones de familias africanas sean autosuficientes mediante la adquisición de herramientas, semillas y animales domésticos
  • Adquirir más de 616.000 bombas de agua para que más de 6 millones de familias tengan acceso a agua potable
  • Lograr que 1,6 millones de personas salgan de la pobreza extrema
  • Atender a más de 526 millones de niños sirios durante un año
  • Adquirir más de 27 millones de mosquiteras para prevenir la malaria
  • Financiar con casi 0,5 millones de euros durante un año los casi 500 proyectos de investigación de enfermedades raras existentes en España (CIBERER)
  • Lograr que más de 4,4 millones de niños tengan acceso a una educación
  • Duplicar la ayuda española para la lucha contra la pobreza infantil

Sólo son algunos ejemplos y la lista podría ser interminable. Alguien pensará que es simple palabrería barata, que solo soy un incauto con este escrito. No lo creo. Acúseme de soñador quizá. Lo prefiero.

Pero si un jugador de futbol es valorado en esa cantidad, ¿Cuánto vale un científico? ¿Cuánto vale un profesor? ¿Cuánto vale un médico? ¿Cuánto vale aquel que dedica su vida al bien de otros? ¿Y aquellos que luchan, silenciosamente, por lograr los objetivos de desarrollo sostenible 2015-2030? (Vean el número 12: garantizar pautas de consumo y producción sostenibles y responsables)

Caminamos con paso firme a la sinrazón. El dicho dice “una vez rojo que ciento colorado”. Y todos aceptamos 222 sonrojos sin apenas pestañear. Una por millón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s